Meditar es el momento sagrado en el que nos encontramos con nosotros mismos. Es una pausa necesaria para calmarnos, relajarnos, dejar la urgencia atrás y anclarnos en el aquí y el ahora.
Te invitamos a realizar esta corta pero profunda meditación de limpieza energética. Busca un espacio silencioso y cómodo, pues no importa la hora, siempre es un buen momento para dedicarnos un espacio.
Guía de la Meditación de la Luz Blanca
1. Preparación y Centramiento (0:32 – 1:42)
- Postura: Adopta una posición cómoda. La espalda debe estar recta, pero no rígida. Coloca las manos donde se sientan más cómodas (en el regazo o sobre las rodillas).
- Respiración de Anclaje: Cierra los ojos y haz tres respiraciones profundas y lentas.
- Inhala profundamente (lo más que puedas).
- Retén la respiración lentamente (cuenta 5 segundos).
- Exhala lentamente, soltando todo el aire y la tensión.
- Observa: Después de las tres respiraciones, simplemente observa el ritmo de tu respiración, permitiendo que sea lenta y suave de forma natural.
2. El Barrido de Luz (2:05 – 6:55)
Ahora, vamos a utilizar la visualización para la limpieza energética:
- Círculo de Luz: Imagina un círculo de luz blanca, cálida y suave sobre tu coronilla (en la parte superior de tu cabeza). Esta es tu burbuja purificadora.
- Recorrido por la Cabeza: La luz blanca comienza a bajar lentamente por todo tu rostro. Siente cómo se relajan las facciones y se van soltando las tensiones de la mandíbula y la frente. Tus pensamientos comienzan a aclararse.
- Hombros y Pecho: La luz sigue bajando, llegando al cuello y luego a los hombros. Siente cómo se suelta la tensión y el peso acumulado. Al llegar a tu pecho, la luz disuelve esos “nudos,” aclara la garganta, calma el corazón y limpia las angustias y dolores que oprimen tu respiración.
- Tronco y Órganos: La luz desciende por tus brazos, haciéndolos más sueltos y livianos. Luego, llega a tu tronco y órganos internos, relajando el estómago y la espalda. Te sientes más y más liviano.
- Liberación de Cargas: La luz continúa bajando hasta tus partes íntimas, liberando esas cargas y energías que traemos del pasado.
- Piernas y Pies: Sigue el recorrido por tus piernas. Si sientes algún dolor en las rodillas o articulaciones, permíteles calmarse. La luz llega a tus tobillos y pies.
3. Entrega a la Madre Tierra (6:19 – 8:03)
- Liberación: La luz blanca sale por la planta de tus pies, llevando consigo toda esa energía barrida, todas las incomodidades, dolores y tensiones acumuladas.
- Entrega: Entregamos toda esa carga a la Madre Tierra. Ella purificará y transformará toda esa energía densa.
4. Regreso y Gratitud (6:55 – 8:03)
- Retorno: Lentamente, vuelve a conectarte con el presente, haciendo tu respiración un poco más fuerte.
- Agradece: Dedica un momento para agradecer a la Madre Tierra, al Universo y, lo más importante, a ti mismo por este espacio de limpieza y dedicación.
- Abre los Ojos: Abre tus ojos lentamente, con una sonrisa, sintiéndote más liviano, tranquilo y presente.
Espero que esta meditación te haya gustado y que la pongas en práctica. Recuerda: Namasté.


